La idea de escultura táctil nació de la inquietud de compartir y del estudio sobre la cultura y los sentidos. La escultura como objeto tridimensional sirve no sólo para dar pie a una actividad contemplativa sino que también resulta un objeto de conocimiento empírico al poderse tocar, ofreciendo la percepción de la forma, textura y temperatura tanto a aquellas personas que no disponen del sentido de la vista como a las que quieren experimentar el sentido del tacto complementando la información visual. Esta es una andadura en la que actualmente me encuentro inmersa y que me apasiona.
Ana Marín Gálvez, escultora
Exposición permanente de esculturas hasta enero de 2010
Sala d'Art Puigcerdà
C/ Major 21, Puigcerdà
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