La idea de escultura táctil nació de la inquietud de compartir y del estudio sobre la cultura y los sentidos. La escultura como objeto tridimensional sirve no sólo para dar pie a una actividad contemplativa sino que también resulta un objeto de conocimiento empírico al poderse tocar, ofreciendo la percepción de la forma, textura y temperatura tanto a aquellas personas que no disponen del sentido de la vista como a las que quieren experimentar el sentido del tacto complementando la información visual. Esta es una andadura en la que actualmente me encuentro inmersa y que me apasiona.
Ana Marín Gálvez, escultora
© Ana Marín Gálvez · Barcelona 2007-2010 | diseño(rm) | XHTML 1.0 | CSS | WAI-AA